Elecciones en Brasil 2026: desinformación e IA en la disputa entre Lula y Flávio Bolsonaro
Por Gisela Soto Navarro *
A días de la segunda vuelta en Brasil, la desinformación se intensifica con imágenes engañosas, vídeos falsos y acusaciones cruzadas entre las campañas de Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.
En la recta final hacia el balotaje en Brasil, la disputa por el voto también se libra en el entorno digital, donde noticias falsas, imágenes engañosas y contenidos descontextualizados alimentan la contienda entre el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva y el ultraderechista Flávio Bolsonaro.
La primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, dejó un resultado ajustado: Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03 por ciento de los votos válidos, frente al 45,16 por ciento de Lula da Silva. Con una diferencia inferior a dos puntos porcentuales, la presidencia sigue en juego.
Desde entonces, el uso de la desinformación cobró mayor protagonismo. En este contexto, el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), ministro Kassio Nunes Marques, se reunió el 13 de octubre con los representantes legales de ambas campañas para abordar la difusión de estos contenidos y el aumento de los litigios electorales.
Tanto el Partido de los Trabajadores (PT) como el Partido Liberal (PL) se acusan mutuamente de publicar información falsa en línea y han presentado solicitudes para retirar contenidos, con gigantes tecnológicos como Meta y Google en el centro de las acusaciones.
La dimensión de la disputa también se refleja en los tribunales. Según el TSE, en los nueve días posteriores a la primera vuelta se registraron 162 procesos de representación y derecho de respuesta, frente a 51 en el mismo periodo de las elecciones de 2022, un aumento del 217,65 por ciento.
Bulos y denuncias cruzadas en la recta final de la campaña
Uno de los casos más recientes de desinformación se produjo tras una manifestación en apoyo a Lula, celebrada el 11 de octubre en la avenida Paulista, en São Paulo. En redes sociales circularon imágenes de una mujer que parecía consumir una sustancia en polvo durante la concentración.
Sin embargo, las imágenes ya propagarse en internet antes de la manifestación. La coalición que respalda al presidente denunció a Flávio Bolsonaro, al PL y a varios aliados por difundir publicaciones que asociaban a los manifestantes con el consumo de drogas, el vandalismo y el terrorismo.
Dicho episodio llevó al juez del TSE a ordenar a Flávio Bolsonaro que retirara la publicación de sus redes sociales. El magistrado advirtió de los riesgos de presentar de forma engañosa los hechos y mezclar sucesos reales con situaciones que no ocurrieron en el contexto mostrado.
«Esta forma de presentar falsa y de manera manipulada los hechos, en los que se mezclan sucesos reales con situaciones que en realidad no ocurrieron, es extremadamente perjudicial. Puede constituir, como en el caso que nos ocupa, una grave manipulación mediante la descontextualización», apuntó.
Otro mensaje que volvió a circular advertía de un supuesto cierre de iglesias si Lula ganaba las elecciones. La narrativa fue difundida por sectores vinculados al bolsonarismo, entre ellos el diputado Nikolas Ferreira, uno de los políticos brasileños con mayor presencia en las redes sociales.
Esta controversia se apoyaba en una publicación antigua de la actual diputada Ana Elisa Santos, integrante del Partido de los Trabajadores, en la que, antes de asumir responsabilidades públicas, había escrito que Lula debía cerrar las iglesias.

La recuperación de este mensaje, que ya había circulado durante las elecciones de 2022, reavivó las críticas contra Lula entre sectores religiosos. La narrativa también se propagó mediante mensajes como “Lula, no cierre mi iglesia”, publicado en la plataforma X y replicado por numerosos usuarios.
Por otra parte, la campaña también ha estado marcada por videos falsos creados con inteligencia artificial (IA). Uno de ellos simulaba una noticia de CNN Brasil para hacer creer que Lula planeaba dar un golpe de Estado si perdía las elecciones.
El video utilizaba la imagen y la voz del periodista William Waack para simular una información sobre una supuesta intentona golpista. Se trataba de un deepfake, un montaje audiovisual que atribuye falsamente declaraciones a una persona mediante el uso o la manipulación de herramientas de IA.
La disputa por la desinformación ha alcanzado, además, a los canales de comunicación de las campañas. El 11 de octubre, el presidente del TSE ordenó suspender el canal de WhatsApp Exército do Lula, tras una denuncia del PL que lo acusaba de difundir información falsa.
Esta medida fue revocada provisionalmente por el corregidor electoral, Ricardo Villas Bôas Cueva, quien consideró que el caso debía examinarse en el procedimiento judicial correspondiente. Además, el área técnica del TSE informó de que no encontró en el canal los contenidos denunciados.
Sin embargo, el 13 de octubre, Nunes Marques volvió a suspender las actualizaciones del canal al considerar que no estaba registrado formalmente ante la Justicia Electoral. El magistrado condicionó su reanudación a la regularización del registro en un plazo de 48 horas.
Administrado por el diputado federal André Janones (Rede-MG), el canal cuenta con unos cuatro millones de miembros y constituye una de las principales herramientas de movilización digital de la campaña del mandatario.
Una semana después de la primera vuelta, la campaña de Lula denunció a Meta ante el TSE por una presunta “interferencia” electoral. Según el equipo del mandatario, la plataforma impidió promocionar publicaciones de su perfil de Instagram y registró interrupciones en las visualizaciones de una publicación oficial, lo que habría reducido su alcance.
El gigante tecnológico rechazó las acusaciones, las calificó de infundadas y atribuyó los incidentes a “problemas técnicos”. La empresa negó haber favorecido o perjudicado a algún candidato. El TSE, por su parte, le dio un plazo de 48 horas para explicar lo ocurrido.
La IA añade una nueva dimensión a la desinformación electoral
La desinformación no es un recurso nuevo en las elecciones brasileñas. En 2018, durante la campaña que llevó a Jair Bolsonaro a la Presidencia, WhatsApp se convirtió en un canal clave para difundir mensajes políticos engañosos y ataques contra sus adversarios.
En 2022, las noticias falsas volvieron a ocupar un lugar destacado en la disputa entre Bolsonaro y Lula, con rumores sobre el cierre de iglesias, acusaciones sin pruebas y mensajes que cuestionaban la fiabilidad de las urnas electrónicas.
Ahora en la campaña de 2026, estas estrategias conviven con una novedad: la capacidad de producir contenidos falsos cada vez más realistas gracias a la IA, que permite fabricar videos, imitar voces y crear personajes que simulan ser ciudadanos corrientes y expresar su apoyo a un candidato.

Una investigación del verificador brasileño Aos Fatos, realizada antes de la primera vuelta, identificó 50 vídeos en TikTok protagonizados por avatares que simulaban entrevistas callejeras y expresaban su respaldo a Lula o a Flávio Bolsonaro. En conjunto, acumularon 7,4 millones de visualizaciones.
Otro estudio del mismo medio detectó una red de 255 cuentas de Instagram que difundieron mil 204 publicaciones generadas con IA para atacar al Tribunal Superior Electoral o a Lula y apoyar a la familia Bolsonaro. Los contenidos sumaron 58 millones de visualizaciones en un mes.
“Hoy es posible crear personas, testimonios y escenas con herramientas accesibles. Se puede simular una entrevista en la calle o un informativo”, explicó la fundadora y directora ejecutiva de Aos Fatos, Tai Nalon, a RTVE.
Asimismo, “el efecto de la IA va más allá de hacer que alguien crea en una imagen falsa. Abarata la producción, aumenta la repetición y permite simular, mediante la instrumentalización de los algoritmos, que una opinión tiene más respaldo social que la realidad”, añadió Nalon.
Nalon advierte, además, de que el riesgo puede aumentar a medida que se acerca la votación. “Según nuestra experiencia en elecciones anteriores, en las últimas 48 o 72 horas las mentiras cobran mayor relevancia”, señaló.
La magnitud del problema llevó al Tribunal Superior Electoral a crear, desde el pasado mes de agosto, el Consejo Consultivo sobre Integridad Informacional para las Elecciones 2026, encargado de asesorar a la Corte sobre la desinformación y el uso indebido de la inteligencia artificial.
Sin embargo, los contenidos manipulados han seguido circulando durante la campaña, lo que evidencia que, pese a las medidas adoptadas, la desinformación continúa siendo un desafío para la integridad del proceso electoral en Brasil.
*Licenciada en Letras por la Universidad de La Habana. Periodista y reportera de la Televisión Cubana.
Fuente: https://espanol.almayadeen.net
