Nuria Giniger: «la única manera de vivir mejor es organizándonos y luchando»
En este escenario de conmemoración y resistencia, conversamos con Nuria Giniger, vocal del Consejo Directivo ATE CAPITAL, investigadora de CONICET, antropóloga y feminista, quien analizó los desafíos actuales de la organización colectiva dentro del mundo sindical
Nuria Giniger es, además, Licenciada en Ciencias Antropológicas, Profesora de Enseñanza Media y Superior en Ciencias Antropológicas, Docente en la UBA y del Doctorado en Ciencias de la Educación en la Universidad del Comahue.
La nota, escrita por Julia Vinci, es parte de la entrevista realizada en la primera semana de febrero en la sede porteña de ATE, junto a Rocío Brito, Fernando Canales, Ignacio Canales, Joel López Muñoz y César Zubelet.
El 8 de marzo se conmemora a nivel mundial el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Fue propuesto por la militante comunista Clara Zetkin durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas celebrada en Copenhague en el año 1910. De aquél encuentro participaron más de 100 mujeres de diferentes países que alzaron sus voces por la igualdad de derechos, el sufragio femenino, el acceso a la educación y la mejora en las condiciones laborales. Son consignas que podrían parecernos lejanas pero hoy en día es necesario defenderlas con la misma fuerza que hace 116 años.
El Sindicalismo, la trinchera
Para Giniger, los sindicatos ocupan hoy un lugar central dentro de la conflictividad sociopolítica que atraviesa el país, especialmente frente a las políticas anarcocapitalistas ejecutadas desde el gobierno nacional. El rol del sindicalismo en la historia argentina ha sido dinámico, reconfigurandose en función de la coyuntura y de las demandas de cada período.
“Hay momentos en donde la tarea del sindicalismo es defender los derechos de las trabajadoras y los trabajadores al mismo tiempo que organizar”.
Las y los dirigentes sindicales hoy en día actúan desde este doble rol: defender derechos y construir organización de clase. El proyecto político de Javier Milei no esconde su intención de llevar a límites extremos la explotación tanto en el sector público como en el privado. Como Secretaria general de ATE-CONICET, Nuria Giniger reconoce que el sector público tiene la obligación de garantizar los derechos conquistados por la clase trabajadora. El CONICET, en particular, tiene la responsabilidad de que en suelo argentino se produzca soberanía a través del conocimiento, la ciencia y la tecnología.
Contra la Fragmentación y el método psicotizante: memoria histórica
La organización de los trabajadores y las trabajadoras debe estar articulada sindicalmente; por eso, Nuria destaca la importancia de la afiliación como la vía legítima para defender los puestos de trabajo. El gobierno nacional busca debilitar y fragmentar la organización popular y sindical con métodos que -como expresa Rocco Carbone en su libro ‘Los Lanzallamas’- resultan psicotizantes. 1
“ (..) ante este gobierno fascista, ultraliberal, alineado con el imperialismo norteamericano que es capaz de celebrar el bombardeo a un país hermano como Venezuela, la tarea del sindicalismo hoy es precisamente esta: defender y organizarnos para derrotar a este gobierno”.
Los sindicatos en Argentina se sostienen mediante la democracia interna, los votantes son las afiliadas y afiliados. Existen dentro de los lugares de trabajo cuerpos de delegados y delegadas; esta dinámica es la que históricamente permitió al movimiento de trabajadores avanzar en procesos de organización de abajo hacia arriba, posibilitando que las voces sean representadas y expresadas en ámbitos de disputa, negociaciones y conflictos con los empleadores. El cuerpo de delegados contiene, acompaña, dirige, cumpliendo roles que exceden lo formal de los estatutos. En ese sentido, Giniger aclara que “sindicalismo” no es sinónimo de “dirigentes”: la tarea es construir referencias que contengan a las mayorías.
Nuria advierte que, desde la última dictadura cívico-militar, no se ha recuperado totalmente la legitimidad que el movimiento sindical supo tener; explica que esto se debe a múltiples causas: la hegemonía que desprestigia la política, persigue militantes, e incluso el impacto que tuvo en la memoria social el accionar de algunos dirigentes. En este escenario se observa que la organización de las y los trabajadores también encuentra otros caminos; se les dice “autoconvocados”, “agrupamientos emergentes”, grupos de trabajadores y trabajadoras que deciden encontrarse y accionar ante el deterioro de las condiciones materiales de su existencia y la impotencia que la misma genera. Muchas veces este tipo de participación es esporádica, funciona en forma de pequeños estallidos y es la expresión de necesidades concretas. El rol de las direcciones sindicales es interpretar qué es lo que está pasando e integrar los reclamos, darles continuidad en un “plan de lucha”. Durante estos dos años de gestión de La Libertad Avanza, se ha visto a muchos sindicatos en posición de tregua, por lo cual este tipo de expresiones emergentes operan como termómetro de lo que sucede en las bases. No obstante, no hay que olvidar que el mecanismo legítimo para llevar a cabo una huelga, una asamblea o un paro, es a través del sindicato, por eso mismo, aparece una vez más el rol del delegado y delegada como crucial para acompañar y viabilizar las voces de las y los trabajadores.
Para fortalecer el movimiento, Giniger propone recuperar dos ideas vertebrales: memoria histórica y rebeldía:
“acá el único modo efectivo, real, verdadero de salvarnos y de vivir mejor es organizándonos, es luchando, es no aceptando las condiciones que nos plantean, no naturalizando que este es el único modo que tenemos de vivir”.
En este sentido, figuras como la de Agustín Tosco emergen como faro. “El Cordobazo” fue la gesta que, en plena dictadura de Onganía, demostró que la unidad obrero-estudiantil podía desafiar al poder. La memoria sirve para reconocer que los derechos que tenemos hoy en día se conquistaron con el enorme esfuerzo de miles de militantes a lo largo de décadas.
“Cuando Milei dice, ‘Mi ejemplo es la generación del 80’, es porque en 1880 no había convenio colectivo de trabajo, las jornadas eran de 16 horas, las vacaciones pagas no existían, no había aguinaldo, no había seguridad social, no había salud laboral, son infinidad de derechos que nuestros antepasados han ido conquistando con mucho mucho esfuerzo, mucha organización, mucha lucha”.
Las mujeres en el sindicalismo: la foto completa
Para reflexionar sobre el género y el rol de las mujeres en el sindicalismo argentino, Nuria utilizó una metáfora visual: las fotos del Cordobazo. En el recorte más difundido, se ve a Agustín Tosco rodeado de varones con banderas y actitud aguerrida. Sin embargo, al observar la captura completa del frente de la movilización, se vuelve evidente la amplia participación de las mujeres en aquel momento épico.

Este recurso explica una desigualdad aún vigente: la invisibilización y desjerarquización de la participación de las mujeres en la política.
“(…) en la idea de las oleadas, de los momentos, también hay un trabajo de invisibilización, porque es como si nosotras no existiéramos, digamos, existimos solamente en los momentos que nos dejan existir”.
Actualmente las mujeres y diversidades enfrentan un doble desafío: resistir al ajuste del gobierno nacional y rebelarse ante las estructuras patriarcales que vuelven con fuerza dentro del campo sindical y político. La concentración de poder en manos masculinas sigue siendo un hecho, tanto en los gremios como en el ámbito de la investigación científica. En este contexto, se vuelve necesario repensar la construcción de un nuevo sindicalismo, más democrático y participativo; los movimientos feministas y de la diversidad tienen la capacidad de poder imaginarlo.
Hace pocos días se publicó en el Boletín Oficial la Ley de Modernización Laboral (Ley 27802): el horizonte sindical se perfila claro para Giniger: impugnar el retroceso, recuperar lo conquistado y, sobre todo, volver a ocupar las calles para honrar una memoria histórica que hoy, más que nunca, exige rebeldía.

1° Carbone, R. (2024). Lanzallamas: Milei y el fascismo psicotizante. Debate
